La larga travesía de Chamsa

RPRESS Roquetas de Mar (Almería), 19 junio 2021 (EFE).- Chamsa Hassan Yousuf es una joven refugiada que hace dos años llegó a España después una larga travesía desde su país de origen, Somalia, y ahora tras su paso por el Centro de Migraciones de Cruz Roja en Roquetas de Mar (Almería) ha conseguido el derecho a la protección subsidiaria en el país en el que quiere convertirse en enfermera.

Chansa alcanzó puerto a bordo del buque de Proactiva Open Arms en diciembre de 2018 junto a más de 300 migrantes, provenientes de Libia y rescatados en el mar Mediterráneo. Se vio obligada a salir de Somalia por los problemas con la mafia y la Policía en su país, según revela en una entrevista concedida a Efe.

Recuerda cómo tuvo que pasar tres días en una escuela y al regresar a su hogar, “no había nadie, ni mi madre, ni mi hermano”. Tenía 16 años y fue cuando “dos hombres” la obligaron a iniciar un tránsito “muy duro” de casi dos años en los que “hay muchas cosas que no puedo explicar”.

Comenzaba una ruta por Yemen, Sudán, Libia… Aquí sería donde conoció a sus compañeras de viaje y donde estuvo “un año y once meses trabajando” para poder pagar a la “mafia”, “fregando platos, limpiando baños”. También recuerda como otras personas la ayudaron a reunir el dinero que necesitaba para poder salir de Libia.

| La joven refugiada somalí Chamsa Hassan Yousu (c) junto a la responsable del Centro de Migraciones de Cruz Roja en Roquetas de Mar ( Almería) Fuensanta Pérez (d) y Carmen Leiva (i), trabajadora social de Cruz Roja. Chamsa Hassan Yousuf es una joven refugiada somalí que ha conseguido el derecho a la protección subsidiaria tras su llegada a España hace dos años después una larga travesía desde su país de origen, durante una entrevista a EFE en el Centro de Migraciones de Cruz Roja en Roquetas de Mar (Almería), EFE / Carlos Barba

Así hasta que finalmente alcanzó la costa española pocos días antes de cumplir los 18 años. Llegó enferma, por lo aunque fue derivada al Centro de Migraciones de Cruz Roja, tuvo que permanecer ingresada durante un tiempo en el Hospital de Poniente de El Ejido (Almería).

“Allí tengo una amiga que me ayudó mucho cuando llegué hasta aquí. No sabía el idioma, no sabía nada, pero me ayudó como una hermana”, dice sobre una enfermera cuyo ejemplo la hace soñar ahora con la posibilidad de ejercer esta profesión en un futuro.

También conoció a Carmen Leiva, trabajadora social en el Centro de Migraciones. “Era como mi madre”, asevera a la vez que resalta todo lo que Cruz Roja ha hecho por ella, comportándose como su “propia familia”. Ahora, que ya tiene la protección subsidiaria, asegura que esto le permite “poder vivir con normalidad, sin miedo, sin problemas”. “España es mi segundo país”, añade.

Leiva aún recuerda en declaraciones a Efe cómo conoció a Chamsa en el Hospital de Poniente: “Cuando me vio, fue a tirarse a los brazos sin conocerme absolutamente de nada. Me quedé enamorada y absolutamente enganchada hasta el día de hoy”.

Explica que en el Centro de Migraciones, que atendió el pasado año a 619 personas, tenían la función de facilitarle su integración, que no sólo tuviese cubiertas sus necesidades básicas y alojamiento, sino también realizar todas las gestiones administrativas que necesitaba.

Tras terminar su itinerario en el Centro de Migraciones, Chamsa pidió trabajar en el campo en otra comunidad autónoma y regresó posteriormente a Roquetas de Mar. “Le decía: Ese no es trabajo para ti y ella respondía que es un trabajo”, apunta. Ahora Chamsa está contratada haciendo limpieza del hogar.

“Transmite valores de familia. Está pendiente de las amigas que han tenido el mismo proceso migratorio, una vida similar a la suya, muy traumática (…) Está pendiente de todo el mundo”, dice Leiva.

La responsable del Centro de Migraciones es Fuensanta Pérez, quien explica a Efe que se llevan a cabo dos proyectos, entre ellos la acogida a solicitantes de acogida internacional, con una capacidad de 54 plazas.

Con el proyecto de acogida, como en el caso de Chamsa, se trabaja de forma multidisciplinar y “holística” para valorar las necesidades y potencialidades de cada refugiado, en pos de su integración y autonomía.

“Era casi una adolescente -cuando Chamsa llegó a ellos- (…) Ha tenido mucha suerte de que le hayan concedido la protección subsidiaria. No podemos obviar que a una gran mayoría de las personas que solicitan asilo se le deniega y se quedan de manera irregular”, afirma. EFE

Deja una respuesta

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies