Argelia agita el tablero en busca de mayor influencia en el Magreb y el Sahel

RPRESS  Argel, 25 agosto 2021 (EFE).- La decisión de Argelia de romper las relaciones diplomáticas con Marruecos, su rival en la región, es fruto de una decisión meditada durante meses y parece responder a una estrategia para recuperar la influencia en el norte de África y el Sahel y aislar a Marruecos en una área vital y de alto valor para EE. UU. y la UE en la nueva geoestrategia mundial.

Así lo explicaron hoy a Efe expertos y diplomáticos afincados en la zona que coincidieron en que el momento parece haber sido «cuidadosamente escogido» por Argel en un intento por aprovechar lo que percibe como «un momento debilidad diplomática» de Marruecos tras la decisión del presidente estadounidense, Joe Biden, de ignorar la política promarroquí de su predecesor, Donald Trump, sobre el Sahara Occidental, y las consecuencias del conflicto con España y Alemania.

La nueva Administración demócrata no solo ha decidido no desarrollar la orden presidencial por la que el republicano reconocía la soberanía marroquí sobre la antigua colonia española sino que ha enviado señales que apuntan a que prefiere recuperar el diálogo a través de la ONU, roto desde que en 2018 Rabat anunciara que la independencia no era ya una opción y que solo se avendría a pactar una «amplia autonomía».

Berlín y Madrid recibieron, por su parte, el respaldo cerrado de la Unión Europea (UE), que asumió como propio un conflicto que la diplomacia marroquí pretendía fuese bilateral y que ésta enmarcó en su ambición de que las potencias europeas se sumaran a la corriente de Trump y aceptaran la soberanía marroquí sobre los territorios ocupados como condición para negociar.

«Argelia observaba con preocupación la estrategia de Marruecos en el Sahara y en particular la ofensiva diseñada por (el ministro marroquí de Asuntos Exteriores, Nasser) Burita», explica a Efe un analista militar europeo asentado en el área.

«En los últimos años ha estado muy ocupado arreglando la situación interna con el Hirak pero ahora quiere recuperar su tradicional influencia en la región, en especial en Libia y en el Sahel, una zona esencial con la que comparte una gran y peligrosa frontera», agrega el experto, que por seguridad prefiere no ser identificado.

MIRADA REGIONAL

El anuncio de la ruptura de relaciones, que los expertos preveían desde que Marruecos normalizó los lazos con Israel y comenzaron los intercambios comerciales y las visitas, se produjo a un mes vista de una importante reunión de países vecinos sobre el futuro de Libia que se celebrará en Argel, y que Washington ha aplaudido.

El lunes, el propio Lamamra viajó a Túnez con este motivo, viaje durante el que se reunió y compartió sus planes con el enviado especial de EE. UU. a Libia, Richard Nolan.

Un día antes, el Ministerio argelino de Exteriores expresó el temor de Argelia a un estallido de violencia terrorista en países como Mali, Níger o Burkina Faso, en los que tanto EE. UU. como la UE tienen bases, soldados e intereses militares, mientras que el jefe del Ejército y hombre fuerte del país, general Said Chengriha, instó a las fuerzas armadas a «estar más vigilantes».

«La decisión tiene una importante vertiente regional, agita el tablero en el Sahel y el Magreb, pero puede suponer también una oportunidad», explica por su parte un diplomático árabe en Túnez.

«Es evidente que la geografía de Argelia, que comparte fronteras con el Sahel y Libia, la convierte en un factor necesario en toda estrategia que se planee para la zona. En eso tiene ventaja sobre Marruecos, pero también implica obligaciones y debilidades», precisa la fuente militar.

ENERGÍA Y YIHADISMO

Analistas, militares y diplomáticos coinciden, igualmente, en que la maniobra argelina -que Rabat ha calificado de «injustificable» y basada en «pretextos falaces y absurdos»- tendrá un impacto significativo en la cuestión energética, ya que podría afectar a los gasoductos que surten a Europa y en particular a España.

Y en que puede contribuir a desestabilizar una región en la que crecen la pobreza, el yihadismo y las mafias dedicadas al contrabando de armas, personas y otros productos de la mano de sistemas económicos obsoletos gravemente afectados por el crecimiento demográfico y la crisis climática.

«Como europeos, debemos poner un ojo más atento en esta región, que nos impacta de forma directa», explica un diplomático europeo afincado en Argel. «No parece que sea una pataleta de un día, sino una decisión que busca cambiar dinámicas en una región fundamental tanto en el presente como el futuro», advierte.

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