Suben a 59 los civiles muertos en un ataque yihadista en Burkina Faso

Según recoge la Agencia de Información de Burkina, el convoy, que incluía 80 vehículos militares y ocupaba unos 600 metros, fue atacado hacia el medio

| Fuerzas de seguridad patrullan por las calles de Uagadugú, en una imagen de archivo. EFE/ Legnan Koula/Archivo

RPRESS  Uagadugú, 20 agosto 2021 (EFE).- El número de civiles muertos en el ataque yihadista ocurrido este miércoles en el norte de Burkina Faso, en la región del Sahel, ascendió a 59, según informaron a última hora de ayer las autoridades del país africano.

Un total de 52 hombres y 7 mujeres fallecieron en el asalto yihadista contra un convoy compuesto por vehículos militares y población civil que viajaba entre las localidades de Gorgadji y Arbinda, según un comunicado difundido anoche por el Ministerio burkinés de la Comunicación y de las Relaciones con el Parlamento.

También ascendió a 6 muertos el recuento de voluntarios por la defensa de la patria (VDP), civiles que participan en la lucha contra los grupos yihadistas en colaboración con las Fuerzas Armadas y que tienen como misión vigilar su localidad y recabar información útil en caso de un ataque.

En el ataque, perdieron la vida 15 militares y al menos 80 terroristas fueron abatidos, según confirmó en un comunicado difundido anoche la Gendarmería Nacional de Burkina Faso (un cuerpo de policía del país con carácter militar).

Así, el número total de víctimas del ataque, incluyendo a militares y civiles pero sin contar a los terroristas, asciende a 80.

Según recoge la Agencia de Información de Burkina, el convoy, que incluía 80 vehículos militares y ocupaba unos 600 metros, fue atacado hacia el medio día del miércoles en una emboscada que se alargó durante alrededor de cuatro horas.

El presidente del país, Roch Kaboré, decretó el mismo miércoles un duelo nacional de tres días, hasta este sábado, en memoria de las víctimas del ataque.

VIOLENCIA YIHADISTA DESDE 2015

Aunque ningún grupo reivindicó aún el ataque, Burkina Faso padece reiteradamente la violencia yihadista desde abril de 2015, cuando miembros de un grupo afiliado a Al Qaeda secuestraron a un guardia de seguridad rumano en una mina en Tambao (norte), que sigue desaparecido.

El país africano sufrió la noche del pasado 4 al 5 de junio la peor masacre de su historia reciente con la muerte de al menos 160 personas en un ataque perpetrado por un grupo afiliado a Al Qaeda contra la localidad de Solhan, en el Sahel (norte).

El Sahel, que comparte frontera con Mali y Níger, es la zona más afectada por la inseguridad, aunque el conflicto también se ha expandido a provincias limítrofes, como la región Centro-Norte, y al este del país.

Los atentados suelen atribuirse al grupo local burkinés Ansarul Islam, al Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM, por sus siglas en árabe), afiliado a Al Qaeda, y al Estado Islámico en el Gran Sahara (EIGS), que atacan también en los vecinos Mali y Níger.

La semana pasada se celebró la primera sesión de juicios por hechos y actos de terrorismo desde el inicio de la violencia yihadista en esta nación de África Occidental, donde se condenó a cinco combatientes a penas de entre 10 y 21 años.

La violencia Burkina Faso ha causado una crisis humanitaria sin precedentes en la que más de 1,3 millones de personas han huido de sus hogares desde 2019, cuando los desplazados internos ya se cifraban en más de 136.000, según datos oficiales.