La tregua de Etiopía en la guerra de Tigray aviva la esperanza de solución

RPRESS Adís Abeba, 29 junio 2021 (EFE).- La declaración de un alto el fuego por el Gobierno de Etiopía en la guerra de la región de Tigray marca un punto de inflexión que puede ser crucial para resolver el conflicto, que se prolonga ya casi ocho meses y ha causado miles de muertos.

El Ejecutivo declaró un «alto el fuego unilateral humanitario» en la región norteña -contra la que mantiene una ofensiva bélica desde noviembre pasado-, después de que la administración interina regional solicitara un cese de las hostilidades.

«El Gobierno federal comprende que el pueblo de Tigray, especialmente aquellos en las zonas rurales, han sufrido mucho», un «desafío» que hay que atajar «sin demora», afirmó el Gobierno en un comunicado publicado esta madrugada por el Ministerio de Asuntos Exteriores.

No obstante, advirtió, la medida «no está de ninguna manera diseñada para permitir la impunidad, dado que esto dañaría severamente la causa de la justicia y la paz sostenible».

«Debe quedar muy claro -aseveró- que el Gobierno garantizará la plena rendición de cuentas por los delitos cometidos, quienquiera que sea responsable de las atrocidades ”.

CONTROL REBELDE DE LA CAPITAL DE TIGRAY

Según confirmaron a Efe fuentes de la administración interina de Tigray, impuesta por Adís Abeba, el Ejército etíope abandonó ayer Mekele, la capital regional, después de que las fuerzas rebeldes tigriñas tomaran la ciudad.

«Nos gustaría compartir la gran noticia con toda la población y los amigos de Tigray de que nuestra querida capital, Mekele, está ahora bajo el completo control de las Fuerzas de Defensa de Tigray», aseguró hoy en un comunicado el Gobierno del Frente Popular de Liberación Tigray (FPLT), que había sido derrocado en noviembre.

Tras el anuncio de la tregua y con la presencia de las fuerzas del FPLT, miles de personas salieron a las calles de Mekele con banderas tigriñas, en una celebración que se prolongó durante la noche.

En la nota, sin embargo, el FPLT no aclaró si respetará el alto el fuego, pero urgió al pueblo tigriña y a las Fuerzas de Defensa de Tigray a «permanecer vigilantes» hasta que la región quede «libre de todas las fuerzas invasoras».

Pese a las dudas, el secretario general de la ONU, António Guterres, aseguró este lunes que tiene esperanzas de que el alto el fuego sea «efectivo».

En un breve comunicado, Guterres reveló que había hablado con el primer ministro etíope, Abiy Ahmed, y subrayó que «es esencial que los civiles sean protegidos, que la ayuda humanitaria llegue a la gente que lo necesita y que se encuentre una solución política».

POSIBLE SOLUCIÓN NEGOCIADA AL CONFLICTO

A ese respecto, fuentes diplomáticas indicaron que la posibilidad de una negociación entre bastidores del Gobierno federal y el FPLT.

Según declaró a Efe una fuente diplomática, altos funcionarios del Ejecutivo fueron vistos recientemente en las embajadas de Estados Unidos y el Reino Unido en Adís Abeba.

El ministro etíope de Relaciones Exteriores y viceprimer ministro, Demeke Mekonnen, fue uno de los funcionarios que visitó la embajada británica la semana pasada.

Los funcionarios abordaron con los diplomáticos occidentales la necesidad de iniciar un negociación discreta con los líderes del FPLT, precisó la fuente diplomática.

Según esa versión, la retirada del Ejército federal de Mekele sería una condición previa establecida por los países occidentales.

«Ahora es el momento de contar con una mediación externa de terceros en Etiopía. Idealmente, una figura tipo Kofi Annan», opinó hoy en su cuenta de la red social Twitter el analista del Cuerno de África Rashid Abdi, en referencia al ya fallecido ex secretario general ghanés de las Naciones Unidas.

El diálogo como solución supondría un giro de Abiy, quien rechazó andar ese camino el pasado noviembre tras reunirse en Adís Abeba con los expresidentes Joaquim Chissano (Mozambique), Ellen Johnson-Sirleaf (Liberia) y Kgalema Motlanthe (Sudáfrica), enviados por la Unión Africana para mediar con los rebeldes en el conflicto.

El conflicto en Tigray estalló el 4 de noviembre después de que el Gobierno central atacara al FPLT, entonces partido gobernante en la región y con el que mantenía una relación tensa desde hacía más de un año, en represalia por una agresión previa de fuerzas tigriñas a una base del Ejército federal.

Abiy Ahmed llegó a declarar la victoria sobre las fuerzas tigriñas a finales de noviembre después de que el Ejército federal tomara Mekele, pero la guerra siguió su curso pese a los llamamientos de la comunidad internacional a un cese de las hostilidades.

Desde el inicio del conflicto, miles de personas han muerto, cerca de dos millones se han visto desplazadas internamente en la región y al menos 75.000 etíopes han huido al vecino Sudán, país fronterizo con Tigray, según datos oficiales.

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