Etiopía niega acusaciones de uso de armas químicas contra civiles en Tigray

Para las personas, la exposición a una explosión con fósforo blanco, que entra en ignición al producirse contacto con el aire, puede causar graves y profundas quemaduras de segundo y tercer grado que suponen una mortalidad mayor que otras quemaduras por la absorción del fósforo en el cuerpo.

| El uso de fósforo blanco contra civiles se ha documentado y denunciado

RPRESS Adís Abeba, 24 mayo 2021.-  (EFE).- Etiopía negó hoy las acusaciones contra sus tropas de uso de fósforo blanco como arma química contra la población civil en la región norteña de Tigray, contra la que el Gobierno federal mantiene una ofensiva armada desde principios de noviembre pasado.

«Etiopía no ha utilizado y nunca lo hará tales municiones prohibidas porque se toma muy en serio sus obligaciones bajo la Convención de Armas Químicas. Como víctima de ataques con armas químicas, Etiopía condena asimismo el uso de armas químicas por cualquier persona en cualquier lugar», afirmó el Ministerio de Asuntos Exteriores etíope en un comunicado divulgado este lunes en Twitter.

En un reportaje publicado este domingo, el diario británico The Telegraph reveló que «los civiles en el norte de Etiopía han sufrido horribles quemaduras que encajan con el uso de fósforo blanco, un posible crimen de guerra», en base a grabaciones y testimonios de testigos y víctimas y las consideraciones de expertos en armamento.

El fósforo blanco se puede usar con varios propósitos en el campo de batalla, como crear una pantalla de humo para impedir la visibilidad, para señalar y marcar zonas o como arma incendiaria pero está considerado una arma química por muchas organizaciones, lo que haría su utilización ilegal bajo la Convención sobre Armas Químicas, vigente desde 1997, firmada por Etiopía pero no por Eritrea, cuyas tropas también participan en la ofensiva en Tigray.

Para las personas, la exposición a una explosión con fósforo blanco, que entra en ignición al producirse contacto con el aire, puede causar graves y profundas quemaduras de segundo y tercer grado que suponen una mortalidad mayor que otras quemaduras por la absorción del fósforo en el cuerpo.

Por otro lado, el uso de municiones incendiarias lanzadas desde el aire contra áreas pobladas está prohibido por la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales, de la que ni Etiopía ni Eritrea son firmantes.

El uso de fósforo blanco contra civiles se ha documentado y denunciado, por ejemplo, en las guerras de Corea y Vietnam, en Marruecos -contra el pueblo saharahui- o contra la franja de Gaza por parte de Israel.

El conflicto de Tigray -que dura ya más de seis meses- estalló el 4 de noviembre de 2020 después de que el Gobierno central de Etiopía atacara al Frente Popular de Liberación de Tigray (FPLT), partido que entonces gobernaba esa región- en represalia por una agresión previa de fuerzas tigriñas a una base del Ejército federal.

Desde entonces, el conflicto ha causado miles de muertos y cientos de miles de personas desplazadas, y organizaciones de derechos humanos han denunciado los saqueos y violaciones contra la población y los bienes locales cometidos por todos los bandos, incluyendo especialmente a las fuerzas eritreas desplegadas en la región.

El primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed, no admitió hasta el 23 de marzo la presencia de tropas del país vecino, que aún continúa pese a la promesa de retirada por parte del mandatario el día 26 de ese mes. EFE