España debería tomar nota de lo acordado en el Consejo de Seguridad sobre el Sahara, y acercarse a sus tesis del Reino de Marruecos.

RPRESS Pedro I. Altamirano. Málaga, 30 de octubre 2021.- El resultado de la reunión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sobre el conflicto del Sahara, se puede valorar como un rotundo éxito diplomático de las tesis del Reino de Marruecos.

Es hora de comenzar a poner a cada uno en su verdadero lugar, de forma especial a la banda armada del Frente Polisario y la inexistente RASD. El Frente Polisario por no representar a nadie, ya que el “pueblo saharaui” de que dice ser representante no existió ni existe, solo existen tribus autóctonas saharaui. Las tribus, a través de la formula tribal de la Bey’a.

Hay que entender que los únicos propietarios del desierto son las tribus autóctonas, y que tienen pleno derecho a la autodeterminación siguiendo sus tradiciones tribales. Por tanto, las tribus no pueden ser obligadas a contradecir sus costumbres, a no ser que entren en conflicto con los derechos humanos básicos en cuanto a la dignidad de las personas. Esto es importante, ya que

Las tribus autóctonas, asentadas de forma histórica en los territorios del Sahara occidental, decidieron, y deciden en plena libertad, auto determinarse a favor de la soberanía del Reino de Marruecos, jurar lealtad a los Reyes marroquíes, y acatan su autoridad como jefe político y religioso, a través del juramento conocido como Bey’a. La Bey’a, como acto libre de decisión y libre autodeterminación, no puede ser puesto duda por ninguna otra ley de orden internacional.

Estas Bey’a se renueva de forma anual, pero es que, además, en las últimas elecciones municipales y legislativas marroquíes, fueron las provincias del sur en el Sahara marroquí, las que, pudiéndose abstenerse en las mismas, y enviar un mensaje claro al mundo de no participación en la política marroquí, obstaron por participar de forma libre en las mismas de forma masiva, ya que fueron las provincias que más alto grado de participación tuvieron en las mismas. Otro acto claro de la unidad saharaui-marroquí, que comienza a ser entendida y tenida en cuenta por Naciones Unidas.

Preguntar ¿qué tribus juraron lealtad al Polisario? Ninguna, menos aún que renueven tal juramento de forma anual. Por tanto, qué representación tiene el Polisario más allá de representar los intereses bastardos e ilegales del régimen totalitario argelino. Jamás se eligió de forma democrática ni en el Polisario ni en la RASD, condición imprescindible para argumentar que se representa a nadie.

Con respecto a la República Árabe Saharaui Democrática ocurre lo mismo, no existe por lo que poco puede representar a nadie. No tiene territorio propio para proclamarse como República, ni fue votada en referendo alguno, por lo que tampoco representa a nadie. Hay que recordar que el único reconocimiento como tal, nace de la etapa de la guerra fría en la que el bloque de la extinta Unión Soviética apoyaba al régimen argelino y a sus dineros. Fue esta influencia soviética y el dinero argelino, el que valió comprar votos en la Unión Africana a favor de reconocer a la RASD.

El tiempo pasa, la URSS dejó de existir, y las posturas de la Federación Rusa ya no son tan claras, por lo que hoy, la inteligente labor diplomática del Reino de Marruecos en el continente africano comienza a dar resultados: cada vez más países africano apoyan las tesis marroquíes, comienzan a rechazar a la RASD dentro de la Unión Africana, y abren consulados en El Aaiún y Dakhla como reconocimiento a la soberanía marroquí, y la autonomía de la que disfrutan en el sur. Falta poco tiempo para que la Unión Africana expulse a la RASD y corrija un error histórico que dura demasiado.

Por ello, Naciones Unidas comienza a reconocer que el Polisario y la RASD no pintan nada en el conflicto, y debe ser Argelia la que comience a aceptar la realidad del Sahara. Una posición que abre el verdadero camino a la solución definitiva del conflicto, ya que reconoce dos elementos indiscutibles, la nulidad del Polisario y la RASD en el conflicto a favor de la participación de Argelia, y la realidad de la autonomía de la que disfrutan los saharauis marroquíes en las provincias del sur. Me atrevo a diagnosticar que pronto la comunidad internacional reconocerá la soberanía marroquí y la autonomía, la única solución legal, justa e histórica para la solución definitiva.

España permanece inmóvil mientras la resolución del problema avanza por el camino correcto. Muchos países occidentales reconocen ya la soberanía marroquí, y comienzan a invertir de forma rotunda e importante en las provincias del sur, como por ejemplo Israel se acaba de hacer cargo de la explotación del Petróleo en el bando sahariano, Polonia invierte en iluminación y Estados Unidos ya comienza a realizar fuertes inversiones en el territorio.

Hay que recordar que España es el mayor inversor en Marruecos, y tiene una posición de privilegio. España debería ser la mayor beneficiaria del enorme crecimiento económico del país vecino, y liderar las grandes inversiones que está perdiendo a favor de terceros. Además debería ser la valedora de Marruecos ante la Unión Europea y beneficiarse de la actual posición de privilegio.

Si no cambia de actitud de forma inmediata, se une al grupo de países que reconocen la política real, reconoce la soberanía marroquí sobre el Sáhara, la autonomía como solución real, y abre consulados en El Aaiún y Dakhla, España será desbancada en lo económico y político a favor de otros. España volverá a dejar pasar su momento histórico, como en otras muchas ocasiones en las que, por falta de realismo y valentía quedó en fuera de juego.

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