El Sahara es de forma incuestionable, marroquí.

Dos historias que son una misma, la del sultanato de Marruecos y la de las tribus del desierto. Una historia de unidad, de mutua colaboración, respeto e históricos juramentos de lealtad mutua. Lealtad sellada en los juramentos de las tribus a los sultanes de Marruecos.

| La “Declaración de El Aaiún” adoptada por los participantes en el 3er Foro de los Estados Insulares de Marruecos-Pacífico, reafirmó que El Sahara Occidental es una “parte integral del territorio marroquí”.

RPRESS Pedro I. Altamirano. @altamiranoMLG. Málaga, 1 de agosto 2021.- En el llamado “mundo occidental” tenemos la pésima costumbre, sin duda herencia de nuestra mentalidad colonial y supremacista, de ver el mundo a nuestra medida, a la de nuestras leyes, costumbres e intereses. Ello es la causa por la que siempre vemos al resto del mundo con una injustificable superioridad moral, que nos hace no conocer, y por tanto no respetar a los demás pueblos, sus culturas, tradiciones y leyes.

Para entender lo que afirmo, hay despojarse de toda mentalidad colonial y supremacista, para acogerse a la de respeto, tolerancia e igualdad de derechos. Ver la realidad con la visión de los demás, no con la nuestra, en un difícil ejercicio de libertad y democracia, en vez de totalitarismo cultural.

Marruecos y el Sahara son una historia de respeto, tolerancia, mutuo respeto, y unidad. Unidad histórica, la incuestionable verdad que justifica la actual posición del Reino de Marruecos apoyada, de forma clara y determinante por todos los Chiujs, de recuperación y reunificación, que supone reponer la soberanía marroquí, sobre los territorios de Sahara occidental usurpados por España en base a los tratados de Berlín de 1884 y la del protectorado en 1912.

África se compone de tribus, no de naciones. Este elemento es básico para entender la realidad del Sahara y su unidad con Marruecos a través de la historia. Comprender a las tribus significa saber que cada tribu tiene a su Chiujs, o jefe de tribu. Estos a su vez se reúnen en una Asamblea denominada Djema’a en la que se deciden todas las cuestiones referentes a las tribus. Entender esto es básico para entender el desierto, sus gentes y su organización ancestral.

Más importante aún, cuando de modo histórico, ancestral, los Chiujs a través de la Djema’a prestan, de forma voluntaria juramentos a los sultanes de Marruecos, y de forma más reciente a la dinastía alauí. Este acto de juramentos de las tribus del desierto a la corona marroquí, es, y de ese modo debe ser considerado, como el acto de autodeterminación más puro, e incuestionable de todos, por tanto debe ser respetado por toda la comunidad internacional.

 La historia de los juramentos va paralela a la propia historia en común, tal como especifica Ouarzazi Abdel-Wahed, Profesor de economía-Análista geoeconómico y geopolítico cuando afirma que “La soberanía marroquí sobre Wad Eddahab o Río de Oro ha estado suspendida durante 91 años (1884-1975) y la de Sakia al Hamra (región de El Aiún) durante 71 años (1904-1975). Sin embargo, la Bayia o los lazos de lealtad seguían vigentes entre las tribus saharauis y el Reino de Marruecos. Muchos fueron los Chiujs o jefes de tribus saharauis que juraron fidelidad a los sucesivos sultanes del Reino a pesar de los intentos de España de aculturación”.

Como evidencia de ello recordar, que el 25 de febrero de 1958, sólo dos años después de la independencia (1956), con el Sahara Occidental todavía bajo administración española, el rey Mohamed V pronunció en M’Hamid El Guizlaine su discurso reivindicativo afirmando que “Proseguiremos nuestro trabajo con todo nuestro esfuerzo para recuperar el Sahara y todo aquello que pertenezca al Reino”.

| Conmemoración por parte de las tribus autóctonas en la Ciudad de Dakhla, del Juramento al Rey Mohammed V el 25 de febrero de 1958.

Por esas fechas, el inicio de las incursiones de las Fuerzas Armadas Reales (FAR), junto con elementos del Ejército de Liberación Marroquí (ALM, en sus siglas en francés) en el Norte y Este del Sahara que dieron lugar a la operación conjunta franco-española “Ecouvillon” o “Teide” con el fin de parar la ofensiva marroquí. En el ALM se alistaron todas las tribus saharauis, hombre y mujeres. Ni una sola familia en el Sahara dejó de participar, ninguna que no haya pagado un fuerte tributo es este periodo de lucha contra el colonialismo español de las provincias del sur de Marruecos. Por desgracia, la recuperación del Sahara no pudo ser posible ante la fortaleza de la unidad de intereses de España y Francia durante la nombrada operación “Ecouvillon”.

La autodeterminación de los pueblos debe ser entendida como el respeto a la decisión libre y soberana de elegir su futuro. Si algún pueblo ha demostrado a través de la historia su libre autodeterminación, este es sin duda son las tribus del desierto o saharauis a través de sus juramentos a Marruecos. Ningún acto colonial, u organización internacional manejada por los interese de esas mismas potencias coloniales, puede estar por encima de cualquier autodeterminación.

Las tribus saharauis se consideran marroquíes, y el hecho que lo demuestra es que, tras los actos de Fiesta de Trono se realiza el acto de pleitesía a la corona de Marruecos por parte de todos los actores sociales del Reino, entre ellos, los representantes de las tribus saharauis codo con codo con el resto marroquíes.  En España también tenemos actos de pleitesía a Felipe VI cada vez que se concede una audiencia real, o cuando el Gobierno de España jura ante el Rey en un claro acto de pleitesía, así que entendamos bien el término pleitesía en un Estado monárquico como lo son España y Marruecos.

También es importante poner en valor que, de forma aproximada, un 80% de la población saharaui vive en las provincias del Sur con plenos derechos, que votan en las elecciones, y por tanto con representación propia en el Parlamento de Marruecos, lo que debe ser valorado también como un acto de unidad con Marruecos de forma activa, voluntaria y libre, a través de las urnas democráticas.

Por tanto no encuentro organización internacional, ni leyes internacionales que estén por encima de la decisión clara e indiscutible, demostrada día a día por la sociedad saharaui-marroquí. No queda duda alguna. Este es el hecho incuestionable que debe ser respetado si queremos crear lo que tanto nos gusta decir en Europa, una sociedad justa, respetada y respetuosa con las demás. Hora es de quitar vendas para ver la realidad, que el Sahara fue, es y será siempre marroquí, porque así lo deciden día a día la inmensa mayoría de los saharauis.