El presidente burkinés promete cambios en Gobierno y Ejército para bajar tensión

En cuanto a los cambios gubernamentales, indicó que las circunstancias actuales "obligan" en los próximos días "a formar un equipo más unido y cohesionado para mantenernos en la senda del crecimiento económico y la lucha permanente contra el terrorismo".

Roch Marc Christian Kabore. EFE/EPA/STEPHANIE LECOCQ / POOL/Archivo

RPRESS  Uagadugú, 26 noviembre 2021 (EFE).- El presidente de Burkina Faso, Roch Marc Christian Kaboré, prometió cambios en el Gobierno y el Ejército para rebajar la tensión social de los últimos días, después de que 53 personas murieran en un ataque terrorista el pasado 14 de noviembre.

«Debemos poner fin a las inaceptables disfunciones que minan la moral de nuestras tropas combatientes y obstaculizan su eficacia en la lucha contra los grupos terroristas armados», declaró Kaboré en un discurso a la nación a última hora del jueves recogido hoy por medios locales

Kaboré prometió cambios «en breve» en la reorganización de las Fuerzas Armadas y en los que prestará especial atención a las cuestiones de logística, primas y refuerzo de capacidades operativas de los militares.

Asimismo, señaló que «para lograr la máxima eficacia» se requiere «la presencia efectiva y activa de los jefes militares en el teatro de operaciones, junto a las tropas».

En cuanto a los cambios gubernamentales, indicó que las circunstancias actuales «obligan» en los próximos días «a formar un equipo más unido y cohesionado para mantenernos en la senda del crecimiento económico y la lucha permanente contra el terrorismo».

Además, anunció una operación «de manos limpias» para esclarecer «todos los casos de corrupción pendientes y aclarar todos los asuntos que contaminan la vida cotidiana de los burkineses amantes del buen gobierno y de la democracia».

A pesar de que Burkina Faso sufre la violencia yihadista desde 2015, el ataque a un puesto de la Gendarmería en el norte del país el pasado día 14, que causó 53 muertos, y al que han seguido después dos ataques con 22 muertos (10 civiles, 9 gendarmes y 3 militares) en el centro-norte y noroeste), ha generado mucha tensión social.

La indignación ocasionó la organización de una protesta para exigir la dimisión del presidente burkinés y está prevista otra este sábado, a pesar de que Armand Pierre Beouindé, alcalde de Uagadugú, la capital, ha advertido de que la manifestación es «ilegal».

Aludiendo a la «defensa nacional» y «la seguridad pública», el Gobierno de Burkina Faso suspendió la conexión de internet móvil el pasado sábado y anunció que se mantendrá hasta el día 29 a las 20.00 hora local (misma GMT).

Los ataques yihadistas en Burkina Faso los realizan grupos afiliados tanto a Al Qaeda como al Estado Islámico, especialmente en la región del Sahel, pero también en regiones vecinas y al este del país desde 2018.

La inseguridad ha ocasionado que el número de desplazados internos ascienda ya a 1,4 millones de personas, según datos del Gobierno burkinés.