El oscuro inicio del Frente Polisario. La verdad al descubierto.

| Una de las asambleas del Frente Polisario (1978)

RPRESS Pedro I. Altamirano @altamiranoMLG. Málaga, 4 de agosto 2021.- La historia nos demuestra que las tribus de desierto del Sahara, ese espacio que transcurre desde el Atlántico hasta el oriente salpicado de dunas, más conocidas como tribus saharauis, nunca fue un pueblo en sí, sino el término con el que se le denomina a las tribus. De ese modo trascurrieron siglos, en los que, las tribus más occidentales, reconocían, trataban, comerciaban y pactaban con el único espacio geopolítico establecido en el área, que no era otro que el imperio Almohade, después sultanato de Marruecos, y hoy Reino de Marruecos.

Esas relaciones entre las distintas tribus y Marruecos se sellaban bajo la fórmula de juramento al Sultán, y después y hoy a la dinastía alauí, juramento que se denomina “Bayia”, en base a los acuerdos tribales en las asambleas o “Djema’a” por los jefes de las tribus o “”. Así fue, y así es la relación de las tribus saharauis “mal denominado como pueblo saharaui” con Marruecos, una historia de siglos de unidad, colaboración y reconocimiento mutuo, excepto durante el tiempo colonial hispano francés del territorio.

En 1860, la Guerra de África terminó con la victoria de los españoles en la batalla de Tetuán, que les permitió apoderarse de la ciudad de Tetuán. En el tratado de paz insertaron un artículo por el que se le adjudicó el control posteriormente el Sahara. La región situada entre el cabo Bojador y el cabo Blanco fue reclamada por España en 1884, durante la conferencia de Berlín (establecimiento de una factoría en la península de Dajla y dependencias en la bahía de Cintra y en Cabo Blanco a finales de 1884 por Emilio Bonelli). En 1885, comenzó la construcción de Villa Cisneros y el establecimiento de factorías en Río de Oro y Cabo Blanco, dando comienzo a la colonización española. Se instala la gobernanza occidental de lo que se denominó Sahara occidental o Sahara español.

Lo que no se logra cambiar es propio sistema de gobierno de las tribus del Sahara previo a la colonización, basado organizado en relación con el “Chiujs” y a la “Djema’a”. Los «Chiujs» asumen una autoridad personal, no institucional, ya que era un miembro de las familias prestigiosas de la cabila, a las cuales se les atribuye una categoría superior. Son también personas con un gran conocimiento, mucha experiencia, y su autoridad se manifestaba por medio del consenso general en el consejo y arbitraje de los conflictos del “ahel” o “fahed”. El poder de los «Chiujs», y esto es importante insistir, esta limitado por la «Djema’a», la asamblea de notables reunidos en consejo o parlamento libre, cuando surgían conflictos entre diferentes familias o cabilas. Este sistema de gobierno es determinante si queremos entender la verdadera realidad del Sahara.

Con este modo de gobierno descrito, es fácil pensar que el Sahara antes de la colonización española pudiera estar configurado como Estado o Gobierno, ya que sus “dominios” comenzaban en el Atlántico y terminaban en el oriente, pero sin poseer fronteras, pues suyo eran todas las arenas del desierto, y el gobierno basado en la «Djema’a». Es por tanto indiscutible que quien crea las actuales fronteras del Sahara Occidental no son las tribus, sino la España colonial. Solo hay que observar las líneas rectas trazadas a capricho e interés de las potencias colonizadoras en contra de los intereses de los pueblos colonizados. Por lo que hablar del Sahara, es hablar de un invento español para los intereses de España, jamás en interés de los pueblos nómadas que lo habitaban.

Importante insistir del mismo modo, en la intima relación entre las tribus nómadas y los gobernantes de Marruecos a través de la historia a través del acto de la “Bayia” lealtad en árabe, una acción simbólica que enuncia la lealtad de un pueblo con su rey, gobernador o líder. La presencia de la “Bayia” entre los sultanes de Marruecos y los «Chiujs» o jefes de las tribus saharauis antes, durante y después de la colonización del Sahara, es dónde hay que profundizar para entender la realidad saharaui marroquí, lejos de posiciones impuestas por legalidades coloniales más que discutibles, ya que si imponemos la legalidad colonial sobre el derecho natural de los pueblos, lo único que se consigue, y a la vista está, es la perdurabilidad de los conflictos africanos en su totalidad.

Para profundizar en la relación de los «Chiujs» con Marruecos a través de la “Bayia” recomiendo la lectura del pedagógico artículo de Ouarzazi Abdel-Wahed, Profesor de economía-Análista geoeconómico y geopolítico (https://marruecom.com/2021/03/18/la-bayia-simbolo-de-fidelidad-al-sultan/)

No profundizaré por tanto en la abrumadora documentación histórica sobre la relación entre saharauis y Marruecos, sólo me permitiré hacer referencia a la más cercana. El 25 de febrero de 1958, sólo dos años después de la independencia (1956), con el Sahara Occidental todavía bajo administración española, el rey Mohamed V pronunció en M’Hamid El Guizlaine su discurso reivindicativo afirmando que “Proseguiremos nuestro trabajo con todo nuestro esfuerzo para recuperar el Sahara y todo aquello que pertenezca al Reino”. Acto que terminó con la reafirmación de «Bayia» ante Mohammed V, con lo que de autodeterminación que dicho acto supone.

| Mohammed V «Proseguiremos nuestro trabajo con todo nuestro esfuerzo para recuperar el Sahara y todo aquello que pertenezca al Reino» M’Hamid El Guizlaine. 25 de febrero de 1958

En esta “Bayia” lo que se concreta, además de la renovación de la fidelidad de las tribus saharauis al monarca Alauí, es el movimiento de reunificación territorial de Marruecos con el Sahara, y por tanto el comienzo conjunto de las tribus junto a los demás marroquíes, a las órdenes de Mohammed V de la guerra de liberación contra las fuerzas coloniales de Francia y España.

Todo ello da como resultado la creación del Ejército de Liberación Marroquí (ALM, en sus siglas en francés) en el Norte y Este del Sahara. La creación del ALM dio lugar, en 1957 a la operación conjunta franco-española “Ecouvillon” o “Teide” con el fin de parar la ofensiva marroquí. En el ALM, tal como hemos indicado, se alistaron todas las tribus saharauis, hombres y mujeres. Ni una sola familia en el Sahara dejó de participar. Todas las tribus pagaron un fuerte tributo en perdidas humanas en este periodo de lucha contra el colonialismo español de las provincias del sur de Marruecos. Por desgracia, la recuperación del Sahara no pudo ser posible ante la fortaleza militar de la unidad de intereses de España y Francia durante la nombrada operación “Ecouvillon”.

A raíz de este hecho, un grupo de Marroquíes de origen tribal del Sahara, crean en 1973, con el nombre de Frente de Liberación de Sakia al Hamra y de Oued Edahab, y su brazo armado al que llaman el Ejército de Liberación Popular Saharaui (ALPS), conocido como “Polisario”. Al principio la justa causa defendida por estos jóvenes marroquíes de origen sahariano, llegados del territorio defendido por España, y de Marruecos a Mauritania. Sus reivindicaciones iniciales era la expulsión del colonialismo español de la región. Era un grupo originario de varios países, unidos por la pertenencia tribal pero sin un proyecto cohesionado entre todos, lo que se confirmará mas adelante cuando intervienen otras fuerzas ajenas como Libia y Argelia en el proceso revolucionario inicial.

Poco tarda Argelia en apropiarse del Polisario en 1975, después de emprender una operación de caza de brujas a los cuadros originarios del territorio ex español, los llamados “hijos del joder macho” traducción literal en español. En 1976 organizan la muerte del principal líder del Polisario, El Uali Sayed, en una emboscada en el territorio mauritano. Uno de los jefes de la defensa de esa operación lo traiciona y huye. No es ni mas ni menos que el propio Brahim Gali, alias Mohamed Batouch.

| La pobreza extrema siempre estuvo presente en los campamentos a pesar de la continua ayuda humanitaria que, en teoría, llegaba.

Mukhtar bin Muhammad walad Daddah, presidente de Mauritania de 1961 a 1978, expresa de forma clara al Jefe de Estado Argelino, su punto de vista sobre lo que él llama un nuevo movimiento de liberación del Sahara, y le recuerda a su interlocutor que “al menos dos de los líderes de este supuesto movimiento son Mauritanos” pero además le insiste que “entre sus miembros, hay muchos argelinos del sur, marroquíes del sur e incluso mauritanos, por lo que denominarlo como movimiento de liberación saharaui es deformar la realidad”. Del mismo modo recuerda que España maniobró para “saharaouisar” a gran número de argelinos, mauritanos y malienses, por lo que “pone en cuestión una consulta”.

En el verano de 1974 se crean las primeras bases de los campos de Tindouf, conformados por unas siete jaimas (tiendas) de beduinos argelinos saharauis, y se comienza a hablar ya de los refugiados mucho antes de la Marcha verde. Al tiempo los servicios de seguridad crean su plan para domesticar y dominar al nuevo Polisario otorgándole un presidente de origen argelino y una nueva dirección mayoritariamente saharaui argelina. Se crea también el servicio de seguridad con elementos originarios de Tindouf. Así nace el “nuevo Polisario” que se desvía de línea inicial, y se convierte en un instrumento en manos argelinas. El propio gobernador general del Sahara, Don Federico Gómez de Salazar, declara a un medio español que “El Frente Polisario nos impidió defender al pueblo saharaui, sus constantes acciones y negativas en negociar con las autoridades españolas, obligaron a éstas ultimas a firmar los acuerdos tripartitos, dando lugar a la salida de España definitivamente del conflicto.

Con la descolonización del Sahara por parte de España, hay que recordar que un general del ejército español bajó la bandera de España y otro marroquí subió la bandera de Marruecos, los que habían creado el Polisario idearon una perversa maniobra para llevar a una parte de la población del Sahara a unos campamentos montados en territorio argelinos, que denominaron campamentos de refugiados, e incluso los nombraron con los nombres de Laâyoune, Smara, Aouserd o Dakhla.

De ese modo, responsables del Polisario engañaron y manipularon a la población llevada a Tinduf en Argelia. Es conocido que en noviembre y diciembre de 1975, el Polisario solicitó a mucha gente que asistieran a un mitin en Gueltat Zemmour. Cuando lograron reunir allí a la gente, se les pidió asistir a otro mitin en Bir Lahlou. Más tarde se les pidió ir a Tinduf para tenderles una trampa y no dejarles salir nunca más.

| Brahim Ghali ha sido y es, uno de los personajes más tenebrosos en la ya triste historia del Frente Polisario.

La mayoría, por falta de medios de transporte, quedaron allí atrapadas. Pero muchos de ellos, conscientes de la trampa que le habían tendido, utilizaron todos los medios a su alcance para volver a sus casas en el Sahara de donde habían sido obligados a salir de forma indecente y engañados. Esos campamentos se terminaron de conformar de ciudadanos mauritanos, argelinos, malienses, marroquíes y pocos del territorio disputados. Esos ciudadanos aunque unidos por las bases tribales fuero y siguen siendo “saharauizados” por el Polisario.

La importancia de la permanencia de los campamentos al sur de Argelia son la única justificación de la existencia del Polisario. Han convertido los campamentos y sus habitantes en un verdadero fondo de comercio fructífero para los intereses económico de sus dirigentes. Sin los campamentos no existiría ningún movimiento político-militar llamado Polisario, obligado desde el primer momento a intentar mantener los campamentos a cualquier precio, y causando sufrimientos a la población allí secuestrada, en los hoy llamados campamentos del terror. Aquí comienza la verdadera historia del terror que convierte al Polisario en una banda terrorista de la peor calaña, totalitaria, y que vulnera los mínimos derechos humanos. Una historia de pesadillas y terror convertida en una historia de verdadero genocidio.

Más de 45 años de sufrimientos, pobreza absoluta, totalitarismo. Viviendo de una ayuda humanitaria siempre desviada a los bolsillos de los dirigentes del Polisario y sus familias que viven como verdaderos dioses, mientras en los campamentos siguen en la más absoluta pobreza. Las mujeres son violadas, los hombres torturados de forma cruel, los niños utilizados para el entrenamiento en tácticas terroristas, de propaganda política en España, en otros países, y todo lo que la maldad de lo peor de ser humano puede imaginase con tal de mantener gente en los campamentos que justifican la permanencia del Polisario.