El Museo de África de Bélgica se redime con el pasado colonial del país

En este museo, emplazado en el municipio belga de Tervuren, a 12 kilómetros de Bruselas, y que alberga una de las mayores colecciones del mundo centradas en Centroáfrica, se guardan unos 128.000 objetos de antiguas colonias, de los cuales un 85 % procederían del antiguo Congo belga.

| Fachada del Museo de África de Bélgica, que restituirá varios de sus objetos que fueron expoliados a la antigua colonia del Congo. EFE/Ricardo Ruiz Varo

RPRESS Jorge Ocaña. Bruselas, 24 julio 2021 (EFE).- Algunos de los objetos expuestos en el Museo de África de Bélgica, que alberga una de las mayores colecciones del mundo del centro de ese continente, iniciarán próximamente un viaje sin retorno a la República Democrática del Congo, en el marco de un innovador proceso de devolución de bienes obtenidos ilegalmente en la antigua colonia belga.

El plan, puesto en marcha por el Gobierno de coalición del liberal Alexandre de Croo para restituir los objetos saqueados por Bélgica, se enmarca en el «creciente» debate europeo sobre cómo las colecciones han llegado hasta el continente y si estas debieran devolverse o no, explica el director del museo, Guido Gryseels, en una entrevista con Efe.

«En algunos países africanos, como en el Congo, claramente un cierto número de objetos fueron saqueados y adquiridos violentamente. Y estos no pertenecen a Bélgica. El Gobierno dijo que aquellos objetos que claramente fueran robados, debían convertirse inmediatamente propiedad del Estado congolés», subraya.

El enfoque de la propuesta de Bélgica es «ciertamente innovador», prosigue, «ya que en la mayoría de los países» el proceso se inicia con una petición de devolución del país de origen, mientras que aquí, una vez queda certificado que el objeto fue robado o adquirido por saqueo, «automáticamente se convertirá en propiedad legal del Congo».

En este museo, emplazado en el municipio belga de Tervuren, a 12 kilómetros de Bruselas, y que alberga una de las mayores colecciones del mundo centradas en Centroáfrica, se guardan unos 128.000 objetos de antiguas colonias, de los cuales un 85 % procederían del antiguo Congo belga.

Según estimaciones, el 1 % de estos objetos -unos 883- habrían sido expoliados, mientras que casi el 60 % fue adquirido de forma legal. Del resto, unos 35.000, se determinará su procedencia a través de una investigación que podría dilatarse hasta cinco años.

La transferencia de esos casi novecientos objetos no se hará de inmediato, los tiempos y las formas las marcará el Gobierno congolés -legítimo dueño de los bienes una vez se haga efectiva la transferencia de la propiedad-; incluso puede decidir si se quedan Bélgica y bajo qué condiciones, precisa Gryseels, quien señala que la falta de capital humano y técnico en el país centroafricano podría retrasar las entregas.

LAS HISTORIAS DETRÁS DE LOS OBJETOS

Mientras se materializan los traslados y continúan las pesquisas para hallar el origen de algunos bienes, el museo ha puesto en marcha una original iniciativa para tratar de hacer pedagogía, mostrando a los visitantes cómo fue obtenido el objeto expuesto.

Así, leyendo el código QR que aparece al lado de cada pieza, el público puede comprobar si cada una de las decenas de máscaras, piezas decoradas con motivos africanos o incluso joyas y antiguos utensilios fue expoliada, está en estudio o, de lo contrario, su transacción fue legal.

La pequeña estatua de Nkisi nkonde, un muñeco hecho a base de madera y que data del primer cuarto del siglo XIX, es uno de esos objetos que fue ilegalmente obtenido y cuya historia trae al presente las atrocidades que ocurrieron en los años en los que el Congo era una colonia.

La figura fue robada por un comerciante belga quien no alcanzó un acuerdo con el jerarca de una villa congolesa, por lo que terminó quemando el poblado, asesinando al líder y llevándose todos sus objetos, cuenta Gryseels.

Queda por ver si alguno de los objetos que se estudiarán entrañan relatos tan cruentos como el de este muñeco.

El también historiador apunta a que una gran mayoría de los bienes -unos 1.500- adquiridos cuando el territorio era propiedad exclusiva del rey Leopoldo II (1885-1906) «fueron obtenidos de manera violenta», mientras que cuando pasó a ser el Congo Belga (1908-1960) se tiene la certeza de que al menos la mitad fue conseguido de forma legal.

LA MEMORIA DEL CONGO EN BÉLGICA

En los últimos años, el pasado colonial de Bélgica ha aflorado en el debate público del país, sobre todo por las atrocidades cometidas en el Congo bajo el reinado de Leopoldo II.

A principios de julio, el Gobierno de Bélgica presentó un proyecto para estudiar la procedencia de los bienes procedentes de sus antiguas colonias, en el que se establece un marco para la devolución de aquellos objetos expropiados, la mayoría de los cuales pertenecerían a la República Democrática del Congo.

«Pero aún quedan pasos por dar», matiza Gryseels. «La propuesta todavía tiene que ser discutida con los congoleños. Tiene que haber un memorando de entendimiento entre el Congo y Bélgica».