El líder de Ennahda dispuesto a renunciar si el presidente da marcha atrás

En una entrevista exclusiva concedida al diario local en lengua árabe "Assabah", Ghannouchi acusó a Said de haber interrumpido el camino de la democracia en Túnez y de haberse aprovechado de los efectos negativos de la pandemia de la covid-19 en la economía mundial y local para justificar el golpe de Estado.

| Rachid Ghannouchi, líder del movimiento Ennahda, en una imagen de archivo. EFE/Javier Martín

RPRESS  Túnez, 9 noviembre 2021 (EFE).- El líder del partido conservador tunecino de tendencia islamista Ennahda, primer fuerza en el Parlamento, Rachid Ghannouchi, aseguró que está dispuesto a renunciar a su cargo de presidente de la Cámara si eso sirve para solventar la crisis política y social que padece Túnez y el jefe de Estado, Kaïs Said, da marcha atrás.

En una entrevista exclusiva concedida al diario local en lengua árabe «Assabah», Ghannouchi acusó a Said de haber interrumpido el camino de la democracia en Túnez y de haberse aprovechado de los efectos negativos de la pandemia de la covid-19 en la economía mundial y local para justificar el golpe de Estado.

Y de haberle engañado, ya que en vísperas del 25 de julio le llamó para informarle solo de que extendería el estado de excepción, en vigor desde 2015, y no para anunciarle que se disponía a suspender el Parlamento, cesar al Gobierno, recortar las libertades y asumir poderes excepcionales, que aún mantiene aunque no lo autorice la Constitución.

«El 25 de julio es la fecha del inicio del golpe (de Estado) contra el proyecto de la revolución y el nacimiento del proyecto del presidente Kaïs Said… Representó una grave violación a la Constitución y una activación distorsionada del artículo 80, que reconoció la necesidad de consulta y coordinación con el resto de las autoridades estatales», agregó.

«En cuanto a ese día, no me dijo que se preparaba para suspender el Parlamento o terminar las tareas del Gobierno, o que pondría su voluntad por encima de la voluntad del pueblo y la constitución» declaró.

DESPERSTIGIO PARA TÚNEZ

Ghannouchi, ampliamente criticado en el seno de su propio partido por su política previa y su falta de una respuesta más contundente al golpe, advirtió que la maniobra del presidente no solo acabó con una década de senda democrática, sino con el capital y el prestigio internacional de Túnez, celebrada como la única de las revoluciones árabes que hasta ese momento había logrado triunfar y sobrevivir.

«¿Qué ha ganado Túnez con este golpe? Túnez era un símbolo, el icono de la Primavera Árabe, de la democracia y de las libertades. Pero lo sucedido ha desatado de nuevo la preocupación de las instituciones internacionales de derechos humanos, una inquietud inexistente durante la última década. Ahora volverá el severo aislamiento de Túnez a nivel regional e internacional, en el marco de una peligrosa situación financiera, económica y social», afirmó.

«Entiendo que muchas circunstancias llevaron a algunos tunecinos a salir con alegría a la calle el 25 de julio, entre ellas la crisis sanitaria y el confinamiento, que se utilizaron como propaganda para responsabilizar al Parlamento y a la democracia de todo, en un plan cuidadosamente programado a través de redes sociales, dirigidas y financiadas desde el exterior», denunció.

DIÁLOGO COMO SOLUCIÓN

Ghannouchi advirtió que Túnez atraviesa «una crisis tridimensional económica, social y política, con una situación financiera peligrosa y en un estado cercano a la bancarrota» y advirtió que la única solución es acabar con el discurso del odio y la polarización elegidas por Said y entablar un diálogo nacional, como se hizo en 2013, cuando la revolución casi colapsa.

«No se puede entender la negativa del presidente a la invitación del Sindicato General de Trabajadores de Túnez para liderar un diálogo nacional y luego presentar una hoja de ruta propia para salir de la crisis y prevenir el peligro en el que vivimos. La respuesta del presidente es un sarcasmo», recalcó.

«Si la solución está en mi renuncia, no me demoraré en anunciarla y me retiraré de la presidencia, pero ¿de que serviría si no hay un paso atrás (al mismo tiempo) de otros responsables? La solución es que el presidente acate la Constitución y sus mecanismos que juró preservar y posponga su programa y su visión del Gobierno hasta las próximas elecciones», concluyó.