Autoridad moral, desinformación y derechos Humanos.

RPRESS Por. D. Juan Carlos Moraga, Víctima de prisión política y tortura. DHSF. Málaga, 12 noviembre 2021.-  Los derechos humanos se han convertido en tema recurrente para instituciones, políticos, países y personas que dicen respetarlos. Desgraciadamente la utilización de esta noble causa por organizaciones separatistas que han sido denunciadas, precisamente, por violar estos derechos y gobiernos que permiten estos abusos al interior de sus fronteras, además de organismos internacionales, como Amnesti y HRW que, en lugar de investigar la violación de estos derechos donde realmente ocurren, han terminado por opinar más de la política interna de los países que de su tarea principal, quedando con ello sujetos a otros intereses y no al mandado señalado en la carta de Naciones Unidas firmada en 1948 donde indica que estos derechos son universales y su defensa no puede ser influenciada por política, ideologías, religiones o condición social. Desgraciadamente y como se ha visto en los últimos años, este mandato dejo de ser respetado, permitiendo con ello que los valores y principios que debieran animar a quienes dicen defender los derechos humanos, muchas veces y utilizando para ello las redes sociales, estos han sido tergiversados de tal forma que, en muchos casos, se presenta a los criminales como luchadores de causas nobles y a las víctimas como culpables.

En América latina hemos sido testigos de esta manipulación por parte del grupo Polisario que, sin pudor, acusa a Marruecos de no respetar los derechos humanos y descalifica como mercenarios a quienes los contradicen o denuncian, recurriendo a cualquier clase de artimaña, legales o ilegales, para impedir que las organizaciones sociales y sus dirigentes conozcan lo que realmente ocurre en el Sahara y que en la sociedad civil se informen sobre las graves acusaciones por crímenes de lesa humanidad, violación de los derechos humanos, robo de ayuda humanitaria, mantención de cárceles secretas  y otros delitos que víctimas y  testigos directos han denunciado en tribunales internacionales.

Lo que nos parece aún más grave es que estos crímenes se cometen con el consentimiento de un país reconocido por Naciones  Unidas, Argelia, a cuyo gobierno se debiera pedir explicaciones pues, siendo coherentes con la carta firmada en 1948, la ONU puede tomar acciones cuando no se cumple alguno de sus mandatos, lo que ocurre en este caso con la   junta militar que gobierna ese país.

Cuando fuimos invitados a participar en derechos humanos sin fronteras se nos descalificó groseramente por representantes del grupo polisario que, con el aval de un premio nobel de la paz, nos denunció como “agentes financiados por la monarquía marroquí que viola los derechos humanos y ocupa ilegalmente el Sahara”.

En poco tiempo fuimos desmontando cada una de sus mentiras, demostrando con copias originales de las denuncias presentadas en tribunales españoles las graves denuncias en contra de la cupula del polisario por violaciones a los derechos humanos y otros crimenes cometidos con la complicidad de Argelia.

En cuanto a Marruecos valoramos, entonces y ahora, la forma en que este país enfrento las violaciones a los derechos humanos en el pasado, buscando verdad, justicia y reparación para las víctimas, para lo cual se crearon instancias permanentes del estado para velar por el respeto a estos derechos, siendo el Consejo Nacional de Derechos Humanos, el organismo que supervisa su cumplimiento en todas las regiones del país. A quienes nos descalificaban y a organizaciones defensoras de los DDHH hicimos llegar el Informe presentado por el Presidente del CNDH ante las dos Cámaras del Parlamento Marroquí el 16 de junio de 2014 que en una de sus partes dice:

“A nivel internacional, el Consejo Nacional de Derechos Humanos es miembro activo en el Comité de coordinación de las instituciones nacionales de derechos Humanos (CIC), que representa a más de 100 instituciones en todo el mundo, en la Red de instituciones nacionales africanas de derechos humanos (RINADH), y, presidente de la Asociación francófona de las instituciones nacionales de derechos humanos. También es miembro activo en el Diálogo euro-árabe y la Red árabe de instituciones nacionales de derechos humanos, de la cual asume la presidencia. Está considerada como una de las instituciones nacionales más dinámicas, tanto por su presencia, como por su contribución en los trabajos del Consejo de Derechos Humanos en Ginebra. El CNDH interactúa con el sistema de derechos humanos de la ONU, los comités de tratados, los grupos de trabajo, los relatores especiales y las agencias especializadas acreditadas en Marruecos. Coopera también con los sistemas de la Unión Europea y el Consejo de Europa, las ONGs internacionales y con las delegaciones y misiones internacionales que lo visitan. Las relaciones con los Comités y los grupos de trabajo, los relatores especiales, el Alto Comisionado de Derechos Humanos y el Consejo de Derechos Humanos tienen una importancia especial para el CNDH”. Desde 2014 hasta 2021 Marruecos ha sido valorado a nivel internacional, entre otros por el secretario general de la ONU, por su trabajo concreto en la defensa de los derechos humanos.

Al dar a conocer estos antecedentes en las organizaciones de la sociedad civil de nuestro continente, en forma paralela a la información entregada por canales políticos o diplomáticos de la región, comenzamos a desmontar el edificio de mentiras que durante años el polisario ha intentado construir en América Latina, tarea en la cual hemos puesto un grano de arena y explica también porque los agentes del odio nos ven como enemigos, cuestión que, lejos de ser preocupación, es un honor que, donde sea nos presentemos, incluidos los tribunales donde cada cierto tiempo nos acusan, lo haremos con la dignidad que merecen quienes han confiado en nosotros.

Quienes hemos sufrido prisión política y tortura sabemos de qué hablamos, nuestros enemigos lo saben y también tienen muy claro que en esta lucha por la justicia y la verdad no tranzaremos porque, para hablar de los derechos humanos, tenemos la historia y una autoridad moral incuestionable que nos respalda, cuestión que ellos, como quiera que se vistan, están muy lejos de tener.

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